Atraparon al correcaminos…y ahora ¿qué hará el coyote?

Por: Anddy Landacay Hernàndez

Cuando me sentaba frente a la TV era inevitable no sentir cierta conmiseración con aquel hambriento animal que corría incansablemente detrás del jodido plumífero a pesar de saber que nunca lo iba a alcanzar. Una mezcla de risa y pena me producía cada vez que lo veía hacerse mierda al caer de algún barranco con la nubecita de polvo como epílogo de la frustración. Y hoy lo que la televisión negó durante décadas el youtube lo hizo posible: el Coyote, sí, el incansable coyote atrapó, por fin, al siempre cachaciento correcaminos.

http://www.youtube.com/watch?v=jGGQwA-oIN4

Siempre supe que la famosa creación de Chuck Jones escondía algún enigma matizado por la tragicomedia de la trama. Era inevitable preguntarse porque chucha el pobre Coyote  tenía siempre que morder el polvo del pájaro veloz. Y además porque perversa razón siempre le fallaban todas las trampas, sin importar que tan sofisticadas parecieran. Y al mismo tiempo una pregunta me reventaba la cabeza: ¿Qué demonios significaba ACME?

Años después me enteraría que ACME eran las siglas en inglés de A Company that Makes Everything (“Una compañía que lo hace todo”) y aunque viendo los resultados en la serie también se me ocurría que fácilmente podían ser las siglas de Artefactos Cojudos para Matar Esperanzas.

Y precisamente éste era un elemento clave de la serie: El círculo vicioso de lo imposible. Sin ninguna explicación, más que el supuesto nombre científico de los personajes (ejm: Carnivorous Vulgaris o Accelerati Incredibilus) al inicio de cada capitulo, los protagonistas estaban arrojados en el escenario solitario del desierto ejerciendo cada uno la función correspondiente: el cazador que no atrapa a nadie y la presa siempre victoriosa.

Obviamente cuando uno es niño solo puede ver la tragicomedia en la pantalla. Pero ahora con 28 años es posible darme cuenta de la trascendencia de este dibujo animado. El viejo Chuck Jones dijo alguna vez: “el Coyote es mi realidad, y Bugs Bunny mi meta“. Estas declaraciones me clarificaron lo que representa cada personaje: mientras el conejo de la suerte es el pendejo triunfador por naturaleza, por oposición el coyote es el eterno derrotado, condenado a vivir en siempre con la utopía de atrapar al correcaminos.

Es inevitable no comparar la lucha eterna del Coyote con el Castigo de Sísifo en la mitología griega; en el cual el Rey Sísifo fue condenado al infierno y obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo viéndose obligado a empezar de nuevo desde el principio. Así hasta el infinito.

http://www.youtube.com/watch?v=APOk7phgafE

Este relato helénico es sin duda alguna la génesis del coyote y el correcaminos. Tal es la importancia de este hecho mitológico que incluso ha motivado teorías existencialistas como la de Albert Camus que escribió en El Mito de Sísifo lo siguiente:  

“Pero no hay más que un mundo. La dicha y lo absurdo son dos hijos de la misma tierra. Son inseparables. Sería un error decir que la dicha nace forzosamente del descubrimiento absurdo. Sucede también que la sensación de lo absurdo nace de la dicha. «Juzgo que todo está bien», dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres. Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos.”

Y eso es lo hermoso de la metáfora de Jones. El coyote fácilmente representa al ser humano que aparece de pronto en el mundo. Sin dioses, sin justificaciones religiosas. Nunca hemos visto rezar al coyote para poder atrapar al correcaminos. El coyote es un ateo consumado, que sabe de sus limitaciones físicas (no tiene la velocidad de su rival) y que sabe que debe recurrir a otros métodos (trampas ACME) y en el cual pensar en un ente superior sería absurdo y le haría hasta perder valioso tiempo para pensar en otra trampa.

El coyote sabe que no hay otro mundo fuera de su propia existencia y de su realidad. Y conciente que la lucha de todos los días es lo que le da sentido a su vida. Su implacable hambre, sus artimañas fallidas, el correcaminos siempre un paso adelante, aunque parezca perverso y absurdo, es el verdadero alimento, allí radica su fuerza. Si algún día atrapara al pajarraco todo se acabaría. Por eso el video de Youtube es un atentado a la filosofía de su creador.

Es la misma lucha de Scrat, el roedor ojón de la película animada La Era del Hielo y su terco afán por digerir una bellota que por “extrañas circunstancias” siempre termina escapándose. 

http://www.youtube.com/watch?v=98XIKAiu9sM

O la paradoja de Phil Connors (Bill Murray) en la película Groundhog Day (Hechizo del Tiempo) en la cual éste arrogante periodista responsable del pronóstico meteorológico de un canal de televisión queda atrapado en el  2 de febrero, siendo condenado a repetir este día cientos de veces.

En esta película el personaje descubre una realidad aterradora ante la que toma 3 posturas: Primero: El desenfreno: al darse cuenta de que todo lo que haga volverá cero al día siguiente. Sin tiempo no hay responsabilidades morales. Segundo: La frustración: intenta suicidarse una y otra vez al verse atrapado en este día. Tercero: La afirmación: al darse cuenta de que es la única vida que le queda vivir empieza a ayudar a los demás y aceptar que puede encontrar un sentido a su existencia. Y esta tercera postura es la misma que une el relato de Sísifo con el planteamiento de Camus y los personajes de Scrat y el Coyote.

http://www.youtube.com/watch?v=T_yDWQsrajA

Incluso Freidrich Nietzsche el polémico pensador alemán nos hablo a través de su Zaratustra del Eterno del Retorno de lo Mismo como una cadena infinita de repeticiones de hechos, acciones y pensamientos. O como dice en la Gaya Scienza:

“¿Qué sucedería si un demonio (…) te dijese: Esta vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has vivido, tendrás que revivirla (…) una serie infinita de veces; nada nuevo habrá en ella; al contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y cada suspiro(…) vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y orden(…)y también este instante y yo mismo(…) Si este pensamiento tomase fuerza en ti(…)te transformaría quizá, pero quizá te anonadaría también…¡Cuánto tendrías entonces que amar la vida y amarte a ti mismo para no desear otra cosa sino ésta suprema y eterna confirmación!”

 Esta teoría que a veces suele ser tan confusa y para algunos aterradora en realidad tiene una gran conclusión: la aceptación de nuestra existencia, de la dura realidad, difícil, temporal, finita, sin dioses en la que somos “condenados” a subir la roca hasta la montaña, a pelear por una bellota , a perseguir al correcaminos o simplemente a vivir.

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