El ‘rei’ de los huevones. Reimond Manco: hechura del fútbol peruano

Por: Anddy Landacay Hernández

La boda de Reimond Manco es la noticia del mes. Qué coño importa si los aspirantes a contralores mienten en sus currículos, o si aparecen nuevos “petroaudios”; el tema de conversación obligado, el chisme impostergable es, sin duda alguna, la unión entre el mozuelo del PSV Eindhoven y la modelo rompe-concentraciones Fiorella Vento.

Luego de la gloriosa participación de la selección peruana de fútbol en el reciente torneo Sudamericano Sub 20, donde ganamos el primer boleto al campeonato mundial del fracaso; los cuestionamientos aparecieron de todas partes como era de esperarse.

No obstante las múltiples criticas y explicaciones que se ofrecieron sobre la nueva eliminación de Perú, la noticia que acaparó toda la atención de la prensa fueron las imágenes del ex-jotita, Reimond ‘Rei’ Manco y su, hasta ese entonces desconocida enamorada, la modelo Fiorella Vento.

Lo demás ya es comidilla conocida. Manco saldría a anunciar su inminente matrimonio con la Vento y, en una jugada más rápida que las que podría hacer en la cancha, se casó casi clandestinamente con la cuestionada damisela.

Es claro que detrás del sensacionalismo de la prensa se mueve un gran tufo de prejuicio. Y sobre este prejuicio la chismografía se ha trazado tres ideas muy claras: 1. Ella es demasiado mayor para él (él tiene apenas 18 y ella 23) 2. Ella se casa con Manco por su dinero. 3. Ella está en bolero y a ello se debe el apuro.

Estas afirmaciones las he escuchado toda la semana como un disco rayado y es casi, casi, como si el espíritu de Magaly Medina estuviera omnipresente en cada respuesta. Lo cierto es que los móviles del matricidio de Manco me importan tanto como un partido de la Segunda División del Fútbol de las Islas Samoa, no obstante, el caso de Manco es un delicioso pretexto para echar una ojeada a la realidad del prototipo de nuestro “futbolista” profesional peruano.

“Son demasiadas cosas que me han pasado. Que alguien de mi edad (17) consiga un contrato en el extranjero, fama y no se maree, es cosa de locos. Yo he sabido llevar esto hasta cierto punto, pero no aguanté más y dije cosas que no debí. Estoy conversando con mi representante para atenderme con un psicólogo deportivo”, estas son palabras del mismo Manco luego del roche que pasó cuando aun estaba jugando en Alianza Lima y declaró que se estaba cuidando las piernitas para viajar enterito a Europa.

Nuestro querido “Rei” representa, sin proponérselo, al pelotero peruano promedio. Es decir el chico de condición humilde que gracias a la habilidad de sus piernas se encuentra de la noche a la mañana con una gran cantidad de dinero y fama que, de no existir el fútbol, nunca hubiera obtenido ni trabajando toda su vida.

Y no es que esté mal ganar dinero. Díganme ¿a quién no lo gusta obtener buenos ingresos?, creo que la gran cuestión sobre el fútbol es si están en la capacidad de asimilar lo que conlleva ascender económicamente tan rápido y convertirse vertiginosamente en una persona pública.

Si una persona adulta y con educación el dinero, la fama o el poder lo pueden trastornar, imaginemos lo que esto puede hacer en la psique de una persona con débil formación en valores, sin educación formal y siendo un adolescente. El resultado está a la vista: jayos, waldires, chiquitos flores, mendozas y siguen firmas. La conclusión es sencilla: El pelotero peruano es un niño con plata y mucho tiempo libre. Imagínense lo terrible que puede ser eso en el intento de volver a personas así: “Deportistas profesionales”.

El gran Constantino Carvallo en una de sus últimas entrevistas en el programa Prensa Libre de Rosa María Palacios ponía como ejemplo el caso del “Patòn” Bauza al cual los jugadores le hicieron “la camita” en Sporting Cristal porque éste ¡quería hacerlos entrenar a doble turno!

Ese día me enteré que el Perú es un de los pocos países donde el jugador de fútbol no está acostumbrado a un ritmo fuerte de entrenamiento, eso explica el pobre estado físico a mitad de torneo o en competencias internacionales. El asunto es que ésta realidad nos crea un sistema en el cual tenemos a un jugador que gana, en el más misio de los casos, un promedio de 3000 soles mensuales, que entrena mediodía y que tiene mucho tiempo libre para rascarse, literalmente, las pelotas.

Y en el ocio aparecen los grandes iconos del deportista peruano: carro (o carros) del año, un potente equipo estereofónico, salidas a conocidos centros nocturnos y desde luego mujeres (léase vedette, bataclana o amiga cariñosa).

Este es el universo en el cual giran nuestros peloteros. Claro está que hay honrosas excepciones como Roberto Silva, quien no solo es un exitoso futbolista, sino además Licenciado en Economía en la Universidad del Pacífico y dueño de una academia preuniversitaria. No obstante, es claro que éstas siguen siendo especies raras dentro de la amplia fauna de peloteros peruanos. 

Pero volviendo a casos como el de nuestro ‘Rei’ podemos advertir que el dinero cumple una función vital en su visión de las cosas. Al olvidarse de las carencias económicas, sienten que tienen licencia para cobrarse una pequeña revancha contra la vida que les privó, seguramente, de algunos juguetes en navidad. Me imagino que si el Chavo del 8 hubiera llegado a ser futbolista, lo primero que hubiera hecho es comprar una panadería para comer el solito todas las tortas de jamón y luego un Mercedes Benz para arrollar a Quico.

La ostentación es parte fundamental del pelotero. Entonces toma del imaginario de nuestra sociedad los 3 elementos más deseados (y envidiados) por el macho peruano: bohemia, carro y mujeres.

Para chupar tienes que ir a lugares conocidos. Nada de juerguitas a escondidas, porque si te escondes ¿quién te va a ver? Para movilizarte 3 o 4 carros al año, para qué uno, mientras más larga sea la colección más dinero sabrán que ganas. Y desde luego las hembritas. Pero ojo, no cualquier hembrita, tiene que ser alguien que por lo menos alguna vez haya salido en la portada de un diario o una revista.

Y ahora que hablamos de las mujeres de los futbolistas, también es cierto que a raíz de la máquina monetaria en que hace tiempo se convirtió el deporte rey, hay un enjambre de damiselas que parecen especializarse en la “cacería” de nuestros aguerridos muchachos. Y no estoy cayendo en el prejuicio mencionado, pero es evidente, revisando el prontuario sentimental de algunas de estas chicas, su tendencia a sólo mantener relaciones con futbolistas.

En el caso de las mal llamadas “vedettes”, es mucho más evidente su afán publicitario. De esta forma, los hombres de corto y las chicas de las lentejuelas parecen unidos por la presión mediática. Y el propio ‘Rei’ debe recordarlo al ver el calendario de una tal Cristina Rodríguez.

De un tiempo esta parte, nuestros chicos, saben también que la sofisticación es importante, y al igual que en la moda: nada de polos Made in Gamarra sino sendos Dolce e Gabbana traídos de la mismísima Italia, es necesario dejar las vedettes de lado y aspirar por lo menos a “levantarse una modelo” o aspirante a modelo.

Ese es el último grito de la moda entre nuestros peloteros. Pero en fin, más allá de la novela de ‘Rei’ Manco, creo que a estas alturas y después de ver esta realidad tan desalentadora, yo creo que vamos a llegar al Mundial el día que el Coyote se coma al Correcaminos o que Pinky y Cerebro conquisten al mundo.

Mientras tanto al ver las declaraciones cada vez más infantiles de los que se ponen la blanquirroja, no dejo de pensar en aquellas sabias palabras del especialista español Don Ricardo Olivós Arroyo que en su Teoría del Fútbol señalaba: “Para jugar bien al fútbol no hace falta pensar.”

 

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