La cultura combi

Por: Anddy Landacay Hernández

Nicolás Yerovi suele decir siempre que para vivir en el Perú hay que tener espíritu de aventura. Y tiene razón: las combis son el más claro ejemplo de ello. Ningún peruano que se precie de serlo y no ha puesto alguna vez su trasero en uno de sus asientos sencillamente no ha terminado de “legitimar” su ciudadanía.

Estoy seguro que si un suizo viniera sin tener ningún referente sobre LIMA y viera nuestro servicio de transporte publico se quedaría pasmado de la impresión. El asunto es que nuestras combis son solo la consecuencia de un problema de siempre: la exclusión social.

En su libro “Desborde Popular y Crisis del Estado”, José Matos Mar nos habló con mucha elocuencia sobre esta división entre el PERÚ OFICIAL y el PERÚ MARGINAL o NO OFICIAL. Las migraciones masivas empezaron a cambiar , sobre todo, el rostro de la capital. De esta forma, el nuevo PERÚ empezó a forjar una nueva identidad con sus propios santos, sus propios mitos, su propia música, su propios bailes, su propia forma de hablar, etc. Si entendemos esto no debe extrañarnos que se desatara la fiebre de las combis a finales de los ochentas con la libre importación de vehículos usados para el transporte público.

El aumento considerable de la población y la crisis económica necesitaban de una solución rápida. Había que cubrir la demanda en cuanto al transporte y al mismo tiempo una gran masa de desempleados y sub-empleados encontraron la solución en estas unidades. Muchos despedidos por el fujimorismo invirtieron sus liquidaciones en obtener las combis japonesas que tuvieron que “reinventarse” aquí en manos de los mecánicos. Recuérdese que originalmente estas tenían el timón a la derecha y la puerta a la izquierda, además de no tener asientos porque en su tierra de origen estas servían para llevar solo carga. Aquí se hace magia. Ahora ya saben porque ven asientos en lugares imposibles para sentarse.

Sin restricciones legales ni administrativas para las rutas las combis inundaron las calles de LIMA y el ciudadano se acostumbró rápidamente a este servicio: caótico, informal, inseguro. “Es la forma más rápida y barata de llegar a tu chamba” , es la justificación natural.

A partir de allí el termino “Cultura Combi” amplió sus horizontes y se expandió a diferentes aspectos sociales relacionados con la informalidad.

De esto los usuarios también somos responsables: Paramos las combis donde sea. Quién no ha escuchado o dicho: “Bajo acasito nomás” o quien no ha abordado una combi en cualquier lado. El que este libre de pecado que arroje la primera piedra.

Nos acostumbramos a esa máxima de los cobradores: “Pie Derecho… pie derecho”…indicación letal para bajar a la volada y a agarrarnos fuerte de donde sea cuando el cobrador le dice al chofer :“Pisa…pisa”.

Recuerdo alguna vez a una turista alemana, muy guapa ella, caminando por la Av. Tacna junto con una muchedumbre de avezados compatriotas presurosos por llegar a sus destinos. De pronto llegaron a un cruce donde el semáforo estaba en verde, y como no había un solo auto aproximándose la mancha cruzo raudamente. Ella fue la única que se quedó sola al borde de la vereda esperando a que la luz cambiara para recién cruzar… allí nos podemos dar cuenta que el problema nuestro, a llegado a establecerse a nivel cultural…y que nosotros mismos nos cocificamos hasta volvernos también unas pedestres combis.

Nos hemos cansado de ver incontables reportajes de personas que no usan los puentes peatonales para cruzar las pistas, sino que cruzan por las pistas y finalmente no llegan al otro lado sino a la morgue más cercana.

Las soluciones parten por primero por educar a los niños, desde decirle que no arroje el papelito del chocolate a la calle y no orine en el arbolito del vecino. ¿alguien dijo por ahí valores?…Sí, gran parte de culpa del imperio de las combis y en general del mal servicio del transporte público es nuestra por no hacer respetar nuestros derechos y por fomentar los disvalores y mal acostumbrar a otros a ello.

Si empezamos por cambiar nosotros mismos, en no parar una combi en cualquier lado, ni dejar que nos dejen en cualquier lado y en respetar las normas viales podemos trabajar coordinadamente con las autoridades para regular mejor el servicio de transporte público. Mientras tanto seguiremos andando en esta selva de concreto practicando deporte de aventura……

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