La muerte les sienta bien…a los vivos. Día de los muertos

Por: Anddy Landacay Hernández

En el día de todos los santos, el cementerio EL ANGEL es tomado por asalto por familiares, vendedores, músicos y curiosos. Es el momento en que los muros entre los vivos y los muertos pareciera caer y llenarse de un ambiente colorido y vertiginoso. Acompáñanos en esta crónica que es literalmente…la muerte.

Viernes 1 de noviembre. 8:30 de la mañana. Los vivos toman por asalto la casa de los muertos. Por encargo de la divina providencia (o por cuentas pendientes) nos encontramos en medio de la multitud que pugna por llegar rápidamente al Campo Santo. Luego de esquivar dos, tres, 500 carretillas de comida al paso, nos ubicamos frente a la puerta principal del cementerio “El Ángel”. En lo alto se lee un cartelón con letras azules que dice: “Prohibido el comercio ambulatorio…las personas solo podrán ingresar con documento de identidad, etc, etc”, así nos damos cuenta de que en el Perú, toda ley es letra muerta.

En medio de la gente que entra y sale, resalta un grupo de jóvenes aparentemente de clase media que se han juntado en el centro de la explanada como esperando a alguien. Se percibe su incomodidad. Hay rostros somnolientos y gestos de desubicación. Conforme avanza el tiempo, sus gestos de molestia se hacen más notorios, hasta que finalmente uno de ellos se delata: “No viene el profe carajo, yo me quito”. Eran universitarios con tarea pendiente y un evidente Halloween frustrado.

En el otro extremo, lejos de la “somnolencia académica” se puede apreciar la Cruz Mayor , ícono imponente del cristianismo, que sin embargo, como producto del mestizaje cultural se ha convertido ahora en una especie de Tótem andino en dónde las flores, las fotos de difuntos y las ofrendas esconden la continuación de un rito milenario.

Para el sociólogo Luis González, estas manifestaciones en los cementerios son una consecuencia del fenómeno migratorio que ha cambiado sustancialmente el rostro de Lima a partir de 1940. Lima era hasta entonces el epicentro de la aristocracia nacional influida por tendencias hispanas, inglesas y francesas. “Si Pinglo hubiera observado esta Lima no hubiera visto a Luis Enrique tan plebeyo”.

En el libro “El Laberinto de la Choledad ”, Guillermo Nugent hace referencia también a este curioso proceso de “cholificación” de la capital y de las urbes en general: “ nos referimos a la terrible crisis de autoridad, representado por el hecho de haber perdido el control tanto del centro como de los límites del espacio urbano. Pues bien, esta migración que se inicia desde los 40 ha sido una de las más profundas transformaciones sociales y culturales del Perú contemporáneo”. Es decir, la Lima de Chabuca ha muerto.

La feria interminable

Son casi las 10 de la mañana. El vaivén de la gente comienza a incrementarse. “ El monstruo de un millón de cabezas” del que hablaba Congrains parece reproducirse ante nuestros ojos. Algo que nos llama poderosamente la atención es la venta de objetos inverosímiles para un cementerio. Uno podría imaginarse la venta de flores, de Biblias, de imágenes de santos, de recuerdos, etc. Pero vaya sorpresa que nos llevamos cuando en el “bazar suelo” encontramos videos porno, antenas y adaptadores para TV, ollas, escobas y todo lo que apreciaríamos en una feria cualquiera. La comida también es infaltable.

Sonia Pérez (35) vende mazamorra desde hace cinco años en este lugar. Le preguntamos si no se siente extraña vendiendo postres en medio de tanto muerto. “Qué se va ha hacer joven, chamba es chamba”, nos dice con una sonrisa burlona que de plano justifica todo lo visto hasta ahora.

El economista Joel Ladera nos explica que esto, que puede parecer un caos y un perjuicio para el desarrollo del país, es una respuesta necesaria ante la alicaída situación del país. “La economía informal- nos explica – tan satanizada por algunos empresarios, es la cusa principal por la cual nuestro país no ha terminado de colapsar. Esta es una respuesta natural frente al “Apartheid” económico en que ha vivido gran parte de la población desde el inicio de la historia republicana, acentuada en Lima por el fenómeno migratorio que le ha dado características muy singulares a los modos de producción de la capital”.

Serenata al más allá

“ Diez solcitos nomás, papá, por tres canciones”. “Donde está tu muertito allá vamos”. Así responde a nuestra interrogante Demetrio Infante (45), voluminoso arpista del grupo “Centellos del Mantaro” luego de concluir su repertorio musical consistente en santiagos, huaynos y mulizas. Su grupo demuestra gran calidad, sin embargo no es el único en este recinto. Los mariachis también hacen su agosto en noviembre. Vestidos con el tradicional traje de Charro, entonan las canciones más pedidas de la mañana: “Jalisco no te rajes”, “Allá en el Rancho Grande” y esa que le gustaba tanto a un ex presidente: “pero sigo siendo el Reyyyyyyyyy”.

Y como para demostrar que el criollismo se resiste a morir en Lima. Frente a la tumba de Evaristo Campos, el grupo “los Hidalgos” a ritmo de guitarra, palmas y cajón nos traen a la memoria temas como “China Hereje”, “Mujer Ingrata” y “Todos vuelven”. Jarana completa.

El Dr. Gonzalez nos relata que “antes de la década del 50 “El día de los Muertos” se celebraba con mucha solemnidad, en medio de la congoja, en silencio y una gran cantidad de rezos. Por ahí unos pocos acompañaban sus lamentos con un suave toque de guitarra y cajón, pero nada más”. Sin embargo , con la llegada de los migrantes andinos esa realidad cambió abruptamente, entonces empezaron los bailes folklóricos, la comida variopinta y el licor en cantidades industriales, sobre todo el que le gustaba al difunto en vida. Es evidente entonces, que la “Tempestad en los Andes” de la que nos hablaba Valcárcel hace buen rato que legó a Lima, por eso no debe sorprendernos el hecho de encontrar a una Danzaq (o Danzante de Tijeras), ataviado con su clásica montera, su traje vistoso y multicolor, sus tijeras (macho y hembra) tintineando como cristales juguetones al compás del violín y el arpa. Así pues, No Estaba muerto, Estaba de Parranda.

Si me olvidas, estaré muerto

Atravesando los innumerables corredores y pabellones con nombres de santos conocidos y de otros que jamás había escuchado, notamos también las fachadas de algunos nichos que también son un espectáculo aparte.

En el pabellón llamado “Santa Luz” encontramos un nicho de lo más curioso: “Aparte del nombre de ley y la fecha de nacimiento y de defunción se puede apreciar detrás del vidrio que protege el nicho, una botellita, una cajetilla de cigarros, una imagen del Señor de los Milagros, una pila marca National , un reloj, un lapicero y por si fuera poco la foto del difunto en traje de baño. La pregunta salta a la vista: ¿Cómo hicieron para que entrara todo eso allí?.

Los colores con los que están pintados los nichos son un espectáculo aparte. La amplia gama va desde el blanco y el gris más modesto, hasta el azul, el verde y el rosado más inverosímil. “ Todo según el gusto del muertito”, nos dice uno de los guardianes mientras limpia con vehemencia una polvorienta lápida.

En el otro extremo del pabellón, una anciana posa su cabeza cana sobre uno de los nichos. Su gesto adusto y la fotografía de una persona mayor nos hace suponer que pertenece a su esposo. Solloza en silencio haciendo un cruel contraste con el bullicio de otro pabellones. Se persigna tres veces luego de posar su mano sobre el vidrio empañado. Luego da media vuelta y se va con un lento andar dejando en el aire un hálito de inmensa nostalgia. De puro curiosos nos acercamos a la lápida y allí leímos un epígrafe que conmueve: “No me olvides, en tu recuerdo viviré, si me olvidas, estaré muerto. Tu amado, Juan.”

Escaleras al cielo

¿Cuánto nos cobras por poner estas flores? – le preguntamos- “Es tu voluntad nomás”, nos responde un chiquillo desgreñado desde lo alto de una escalera de madera. Además de las flores, lo que más abunda aquí son las escaleras. A donde quiera que miremos nos topamos con el desfile incesante de esta herramienta indispensable para quienes tuvieron la dicha (o la desdicha) de guardar el ataúd de su pariente en lo más alto de un pabellón.

“Los que hacen ese trabajito son chibolos de la calle. Aquí chambean honradamente antes que ir afuera del cementerio a arrancharle a la gente sus cosas”, nos explica una vendedora de chicha morada que ya ha carajeado a varios de ellos que con su aspecto nada santo ya le han espantado algunos clientes. Es cierto, su rostros y sus vestimentas causan la mirada recelosa de muchos visitantes que sin embargo, al final, les encargan por dos o tres soles la sagrada tarea de limpiar y dejar un “arreglito” a su familiar fallecido.

Son las 12 del mediodía (hora oficial peruana) mis piernas y las de mi acompañante estas cansadas. Nos acabamos de comer un arroz con leche y mazamorra morada, lo cual nos hizo caminar media hora más porque no encontramos en el cementerio un solo tacho para la basura. Así que en un descuido del guardián arrojamos los platitos a uno de los cilindros donde guardaban su ropa ( Padre, perdónanos porque no sabíamos donde estaba el tacho) , luego con paso cansado cruzamos a otro pabellón, doblamos a la derecha, y luego a la derecha, y luego… a la derecha, para llegar a la bendita salida que en ese momento nos pareció el arco del triunfo.

Antes de cruzar la puerta un viejito palomilla que sale del baño con un gesto felicidad exclamo algo que es digno colofón de esta visita: “!En el mundo de los muertos, el vivo es rey!”.

Anuncios

One thought on “La muerte les sienta bien…a los vivos. Día de los muertos

  1. Lo que me parece de este blogsito es que el que escribió esta estupidez es el hijo de puta Anddy Landacay Hernández, que debe ir a chuparle la pinga a su viejo y lamerle la chucha a su vieja…ja, ja, ja!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s