Día de san Valentín: el amor en los tiempos de obama

 Por: Anddy Landacay Hernàndez

14 de febrero no es solo el Día de San Valentín. Es también el día de las hordas de vendedores de rosas, de los comerciales dulzones de televisión; es el día de de los hostales congestionados, de los matrimonios masivos y de las tarjetas de Pucca con globitos de Hello Kitty. Es la fecha creada para que las parejas griten a los cuatro vientos que se aman y demuestren de mil maneras que la huachafería no tiene límites.

Hay que ser sinceros. Se ha hablado tanto del amor a lo largo de la historia de la humanidad que a estas alturas es, casi imposible, no caer en lugares comunes y frases trilladas.

Es evidente el círculo vicioso en el cual hemos caído. Hay tanto marketing en torno al amor, o lo que pensamos que es, que lo vuelve repetitivo, estereotipado y predecible. Es el triunfo de la filosofía de Corín Tellado y Delia Fiallo, gracias a décadas de enmierdamiento telenovelero de Televisa sumado a las canciones de Ricardo Arjona y los Best Sellers de Coelho.

El problema principal que existe en nuestra sociedad es que hemos construido nuestra visión del amor en base a mentiras y cuentos de hadas. Seguimos con aquella idea del amor eterno tipo Romeo y Julieta, en que la pasión brota a borbotones y que implica incluso el sacrificio de la propia vida.

Hay que hacer hincapié que cuando hablo del amor, me estoy refiriendo al amor de pareja (He explicado en otros artículos, citando a Erich Fromm, que existen diferentes formas de amor: amor propio, amor fraternal, amor filial, amor a dios, etc.), y hablo de este sentimiento porque es sobre el cual recaen la mayor cantidad de dudas y problemas.

Nuestro principal error es creer que todos tenemos una gran capacidad para amar. Este es el cuento más grande que nos han vendido durante siglos y que a pesar de las evidencias nos hemos negado con uñas y dientes a aceptarlo.

Todos creemos que el problema del amor, es conseguir pareja y que ésta nos quiera permanentemente. San Valentín exacerba la necesidad de “estar con alguien” y hace sufrir a quienes no les queda más que el suave consuelo de “manuela”.

Por eso diariamente se gastan millones en ropa, maquillaje, lipos, gimnasios y toda aquella herramienta que nos permita atraer al ser amado y hacer que nos “elijan” y diferencien entre la masa humana.

“Estar solo es estar cagado”, dice el discurso oficial. Y por eso ponemos tanto énfasis en la obtención del objeto amoroso. Esto me hace recordar el genial título del libro de Viviana Gómez Thorpe que dice: “No seré feliz… pero tengo marido” que refleja una deliciosa contradicción que revela lo ridículo que nos hace ver nuestras creencias sobre el amor.

El verdadero problema del amor radica en tres puntos básicos: ¿realmente podemos amar?, si es así, ¿de qué forma? y ¿por cuanto tiempo? Cuando nos respondamos estas tres preguntas con absoluta sinceridad podremos avanzar en el complicado camino de los sentimientos humanos.

Mientras esto no ocurra así, San Valentín seguirá siendo el día del polvo seguro, el festival de las rosas de luca, la feria de peluches con corazones y, desde luego, el día en que tenemos licencia para ser huachafos sin cargos de conciencia. ¿Si o no mi amor?

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s