Elogio de la Locura

Por: Anddy Landacay Hernández

En 1889 Nietzsche había llegado a tal extremo, que fue encontrado en Turín abrazado a su caballo y hablándole fraternalmente como si fueran amigos de toda la vida. Dicen que perdió la razón, que cayó en ese estado que la ciencia llama alteración mental, que se sumió con chaleco y todo en los abismos de la locura. Los escritores a veces imprimen a sus textos un matiz profético, tal es el caso del gran pensador alemán.

En la Gaya Ciencia, Nietzsche tiene un relato bellísimo titulado coincidentemente: El Loco. Tomando la figura clásica del filósofo griego Diógenes “El Cínico”, se ve al personaje en pleno día abrirse paso entre la gente con un farol en la mano y gritando “¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!”. El público que observaba al extraño personaje se burlaba de él, y en tono de broma le preguntaban: “¿Es que se te ha perdido?, ¿Se ha perdido como un niño pequeño?, ¿O se ha escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿Se habrá embarcado? ¿Habrá emigrado?” . Las burlas continuaban, hasta que el loco respondió: “¿Qué a dónde se ha ido Dios? ,os lo voy a decir. Lo hemos matado: ¡vosotros y yo! Todos somos su asesino.”

Este relato, en el fondo fue una visión premonitoria de lo que en el futuro sería Nietzsche , un loco inquisidor, corrosivo, contestatario, algo que los terapeutas no pueden entender; porque para ellos la locura debe ser combatida, erradicada. Además afirman con seguridad que constituye la degradación progresiva del hombre”. He aquí uno de los más grandes errores de la vida, pensar que los locos pasan a un nivel inferior al hombre, cuando es todo lo contrario. Me remito a las palabras del filósofo Alemán : “El hombre es una cuerda que conecta al animal con el superhombre… Lo más grande es que es un puente y no un fin.”.

Con esto afirmo que Nietzsche y todos los locos han llegado a ese estado superlativo en la escala evolutiva, ese estado donde el ser ya puede superar el duelo y ya no tiene que cargar el peso de la muerte de dios y de los valores cristianos, eso que con razón se denominó: “El superhombre”.

Por tal motivo los locos tienen toda mi admiración y mi respeto; por eso cuando los veo caminando por las calles, algunos desnudos y desgreñados, otros vestidos con desechos, sucios, con la mirada perdida y el paso lento, como aquel que transita por la avenida Wilson, siento una gran envidia porque se que ellos son felices y libres, despojados de toda vergüenza y de todo condicionamiento social, político y económico, y que de esta forma andan por el mundo mandando al tacho los discursos polisémicos y riéndose a escondidas de todos nosotros.

Nunca un hombre fue más dichoso y libre que Nietzsche hablándole a su caballo, que Van Gogh cortándose una oreja para regalárselo a una prostituta en señal de protesta contra Gauguin , que Humareda dibujando entre borrachos y que tantos otros que andan por todas partes riendo sarcásticamente, y sobre todo teniéndonos lástima y conmiseración, al vernos todos los días llenos de preocupaciones , cargados de tareas banales corriendo desesperadamente, paranoicos y miserables, asustados por la muerte y por el tiempo y (lo que es irónico) creyéndonos normales y mejores, simplemente porque el espejo luce una camisa limpia, un cabello peinado y talvez una corbata nueva, creyendo equivocadamente que la felicidad y la trascendencia no se pueden hallar en medio de la basura, de las moscas y la suciedad.

La locura es, en resumen, el nivel máximo de irreverencia ante la vida (junto al suicidio) el estado de trascendencia donde no importan ni el tiempo, ni el espacio, porque se ha llegado a la tercera transformación, la del león en niño, o quizá ahora debiéramos decir, la del león en el loco.

 

13 de Febrero del 2002

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2 thoughts on “Elogio de la Locura

  1. Nietsche, Superhombre, lo he escuchado mucho a mi compañero Sancho en mi programa de http://www.pudeto.cl donde hablo de lo humano y lo divino los martes de 18 a 19 por una perdida radio de olvidado pueblo en Ancud, Chile. Que será ese humano afán de comunicarse, de compartir lo observado en el camino, del dolor de los tropiezos, de lo hermoso de la vista, para terminar al final comentando, que lo que importa es recorrer el camino, porque nada que por tus propios ojos no veas, penetrará esa gruesa capa de grasa que nubla tus pupilas. Pero si algo llama tu atención, porque hace vibrar tu diapazón, ahí recien haces el esfuerzo de abrir la grasa para que entre ese poco de luz, que pasa esa barrera que impide que eso se anide en tus genes, que se haga parte de la herencia que a tu futura progenie llegue, y que si ya no estás en edad, en tu materia desechable se quede y transportada por un humilde gusano pasando por el estomago y músculo de un zorzal, a tu plato al fin llegue. Son los caminos descocidos del conocimiento, eterno y real e indescifrable.

  2. Es un mito pensar que los locos “a priori” son felices. Yo por ejemplo estoy loco y sufro, especialmente cuando la luna asciende redonda y se detiene en mi cenit para gotearme lágrimas decantadas en el pozo del infinito.
    ¿Sabes quienes no sufren?…
    Los iluminados.
    Saludos
    Tecoloteloco

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