Fujimorismo: psicología de la mano dura

Nos gusta el golpe. Cuesta aceptarlo pero no veo otra explicación para poder entender como hay personas que aun creen que Fujimori ha sido el mejor presidente del Perú y lo ensalzan afirmando su inocencia. Nos gusta el golpe. De otra forma no se explicaría como un estadio se llena con 30 mil personas cuando tu equipo de fútbol esta último y eliminado. Nos gusta el golpe, y eso lo demuestran nuestros libros de historia: nuestro anhelo de la mano dura es tan antigua como la tierra que pisamos.

Sin ser erudito creo que esta vocación nuestra por el golpe, por el masoquismo en masa viene desde nuestro inicios pre colombinos. Somos un país que ha acogido en su seno Señores de Sipàn, Caudillos Incas y gobernantes semidioses. En nuestro inconsciente aun palpita el sello servil del Yana y el Mitayo.

Creo que muchos de nuestros problemas se resumen en esta herencia perversa del cristianismo: siempre estamos esperando un Mesías, un salvador que aparezca y solucione todo a punta de patadas.

Y muchos de estos Mesías han aparecido en nuestra historia con quepí y borceguíes. Los constantes gobiernos militares que ha sufrido el Perú son una clara manifestación de ello. Pero más sorprendente aún es la gran popularidad que han tenido estos dictadores en los primeros años de sus gobiernos, claro, mientras aún se respiraba la efervescencia golpista. Por eso no es extraño que hoy a mis 28 años siga escuchando aquella frase que me decía un tío de niño: “Necesitamos un Pinochet para cambiar al país”. 

Esta tendencia es cíclica en nuestro país y puede ser comprobada leyendo un fragmento del Discurso en el Politeama de Gonzalez Prada de 1888: “Por eso, cuando el más oscuro soldado del ejército invasor no tenía en sus labios más nombre que Chile, nosotros, desde el primer jeneral hasta el último recluta, repetíamos el nombre de un caudillo, éramos siervos de la Edad media que invocábamos al señor feudal.”

 La misma lógica se puede aplicar a los fujimoristas. Ojo, a los fujimoristas, no a la portátil que igual iría apoyar a cualquier otro político por una visera, un polo, un almanaque y 5 kilos de arroz.

 

Y entonces a pesar de estar en el siglo XXI seguimos con la mentalidad del siervo de la gleba; aquella que hace que la dignidad se deje de lado en nombre de los deseos del patrón y aquello que “nos ofrece”.

Creo que podemos hacer una comparación con el caso de las mujeres que se dejan maltratar por sus esposos. Justificar a un dictador y la corrupción es igual a decir: Pégame pero no me dejes. Pégame pero no te vayas de casa. Pégame pero no desintegremos la familia. Pégame pero no abandones a mis hijos. Es decir, en este caso se prefiere el supuesto “beneficio” económico y sentimental por encima de la propia dignidad y amor propio.

Aplicado a la política es exactamente el mismo argumento de los que defienden a Fujimori: Róbame pero gobierna bien. Págale a Montesinos, compra congresistas pero hazme una carretera. Secuestra a periodistas, esteriliza a mujeres campesinas pero hazme un colegio en Puno. Cierra el congreso, mata un par de estudiantes, unos heladeros y un niño pero acaba con el terrorismo. Controla a los medios de comunicación “chinito lindo” pero déjame a Laura Bozzo y los cómicos ambulantes.

 

Como podemos darnos cuenta esta terrible forma de pensar implica un grave problema de autoestima por un lado y por el otro, el poco aprecio (y hasta desprecio) que le tenemos a la libertad y la democracia.

 

Y es hasta cierto punto entendible este rechazo a la libertad. La libertad implica responsabilidad, significa tomar decisiones y hacerse responsables por las acciones derivadas de ellas. Y claro, para eso hay que nutrirnos de información y pensar. El problema radica en que a muchas personas les da flojera, tanto como leer un libro. Entonces es más fácil hacer que otros decidan y piensen por nosotros. Como en el colegio o la universidad cuando se pide un representante del grupo para que hable por todos; allí empiezan los codazos y los murmullos que dicen: habla tú pe.

Este es el génesis del caudillismo. De las relaciones verticales de poder. Del autoritarismo que es el enemigo de la libertad. Es lógico entonces que despreciemos sistemas de participación horizontal en los que haya una constante consulta de todos los miembros y en el que todos podamos aportar.

 

Claro, es más fácil que otros traigan la tarea hecha que aportar nuestro granito de arena en las decisiones. Por eso los caudillos prefieren que las mayorías sigan en la ignorancia, con un rol pasivo viviendo solo para comer, trabajar y, claro, votar en cada elección.

El desprecio a la democracia no necesita más justificación que la realidad misma. “La democracia no se come” escuché alguna vez en labios de una persona muy pobre. Y creo que este es el pensar de muchas personas que tienen muchísimas carencias económicas. En todos los años que tiene nuestro país la democracia no les ha dado mayor satisfacción material y es más, sigue permitiendo terribles desigualdades como en Huancavelica que concentra según el INEI los 28 distritos más pobres del país.

Este panorama facilita el rechazo al sistema democrático y la aparición de oportunistas con proyectos autoritarios como el de Abimael Guzmán, Ollanta Humala, el mismo Fujimori y ahora parece que el Gral. Donayre también entra al ruedo.

Finalmente tenemos que empezar a cambiar la mentalidad de nuestros compatriotas y fomentar el desprecio a los dictadores y caudillos y el amor incondicional a la libertad. El fallo condenatorio a Alberto Fujimori es una excelente oportunidad para demostrar que es posible cambiar el país para bien. Pero claro, trabajemos de cara a futuras generaciones educando con los valores de la ética y la libertad a nuestros hijos porque en la actualidad convencer a un fujimorista que su líder es culpable esta más yuca que hacer que un Testigo de Jehová se empuje un  pan con sangrecita .

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s