Navidad, navidad, jodida navidad

Por: Anddy Landacay Hernández

 Tengo que confesarlo: nunca me gustó del todo la navidad. Ni aún en mis épocas de niño cristiano donde los regalos se juntaban al pie del nacimiento y los panetones D´Onofrio hacían fila india sobre el estante de mi sala. Y aún ahora, a pesar de que hace muchos años colgué los hábitos de mi fe, siento que la navidad es algo que nos invade, que nos ataca como un virus que se respira en el ambiente y que a pesar del bullicio y las luces, nunca deja de tener un cierto matiz de nostalgia.

Si bien la navidad es, en esencia, una festividad cristiana, es cierto también que hace rato que sus celebraciones han rebasado tal condición. Y para los que, como yo, somos ateos, no creyentes, o no cristianos, es una situación paradójica llegar siempre al 25 de diciembre.

¿Aislarse? Ni cagando. Tendría que tomarme 20 diazepanes dos meses antes para no recordar que tenemos que pasar por estas fechas. Tendría que evitar ver televisión, leer periódicos, escuchar radios o entrar a Internet, ¡si hasta google ha puesto en su gráfico de inicio imágenes navideñas!

Y si quieres salir en estas fechas, de inmediato las ventanas de los micros y combis te recordarán con un “felices fiestas” que el pasaje se ha incrementado en un 50%. Y en las calles es peor. Basta con salir a dar una vuelta para toparte con la invasión de pistas y veredas por parte de vendedores de panetones, juguetes, ropa, imágenes, adornos navideños, etc.

Dicen que la navidad es para los niños, pero ese es puro floro. Es evidente que los más emocionados en estas fechas son los adultos. Sí, claro, porque gracias al “espíritu de la navidad” hay feriados y tiempo para pegársela y poder chupar hasta que los perros los orinen. Y si no creen que ésta es una fiesta de adultos, vean la cantidad de publicidad de artefactos, ropa, zapatillas, licores, y desde luego las promociones en los centros comerciales.

 En realidad, yo no sé si existió Jesús o no. Hay muchas teorías al respecto, pero según el mito cristiano no me lo imagino comprando en Ripley, o promocionando algún trago o tamalito en METRO. Tampoco creo que, cual Herodes de los pavos, haya ordenado engullirse ésta ave para celebrar su cumpleaños.

Hay una mezcla rara en esto que conocemos como navidad. Hay mensajes y discursos que hacen de esta fiesta una verdadera melcocha. Por ejemplo, en estas fechas también aparece la figura de Santa Claus o Papá Noel o como quieran llamar al sujeto de rojo que inventó la coca Cola en 1931. Y esta es una paradoja divertida, porque creo que Santa le esta ganando la batalla a Jesús por el liderazgo de la fecha.

Esto me recuerda al primer corto que realizaron Matt Stone y Trey Parker, los creadores de South Park, en donde Jesús se enfrentaba en una pelea de lucha libre por ver quién era el verdadero símbolo de la navidad.

Y si le preguntan a cualquier cristiano común y corriente, sobre las incidencias bíblicas de esta fecha, seguramente no les podrán explicar muy bien al respecto, y de hecho, muchos desconocerán que sus propios historiadores hace rato descartaron que el 25 de diciembre sea la fecha del nacimiento de Jesús. Esta es sólo una fecha conmemorativa que los primeros cristianos eligieron para hacerla coincidir con las fiestas paganas de los romanos en exaltación del Sol.

Muchos dirán, ¡y eso que importa! La navidad es época de unión y de paz. Y vendrán con el discurso de que lo material no importa y que lo más importante es estar en familia y perdonar. Y es precisamente esta afirmación la que no me cuadra. Llegada las 12 todos andarán por ahí con cara de buena gente. No importa si has odiado y rajado de tu vecino, de tu familiar, o de tu compañero de trabajo todo el año, éstas son épocas de perdonar, de dar abrazos, regalos y pasar la copa de champagne.

Y finalmente, esta noche, cuando esté sentado en la mesa, con mi mujer y mi hija devorando el pavo que me regalaron en el trabajo, no podré dejar de pensar en la cantidad de niños y ancianos que suben todos los días en el micro vendiendo caramelos y con pocas esperanzas, no podré evitar reflexionar en la miseria que vemos por TV todos los días, o en lugares tan remotos como Zambia donde el 86% son pobres.

Esta noche veré la sonrisa indescriptible de mi hija cuando vea sus juguetes nuevos, y sus muñeca que canta, baila y hacen caca; le diré feliz navidad, le daré un beso, le daré un abrazo, y seguramente sonriendo me sentiré más egoísta que nunca.

www.anddylandacay.wordpress.com

http://www.landacayhabla.tk

Anuncios

2 thoughts on “Navidad, navidad, jodida navidad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s