Para tí

Cada vez que despierto en la mañana y te veo durmiendo a mi lado  entiendo lo que realmente es el amor. El amor no está en los libros, no está  en el Romeo de Shakespeare, ni en la Beatriz de Alighieri, ni en el Tomás de Kundera. El amor está en la sabana destendida; en tu ceño fruncido por la mañana, en la alarma que suena a las 6 am, en el golpe de conciencia que dice de pronto: ¡carajo que tarde es!

Nos pasamos la vida idealizando cosas, buscando el amor perfecto y allí es donde perdemos tiempo: queremos dar la vuelta al mundo buscando el anverso de nuestro ego para ser felices, sin darnos cuenta que el amor perfecto no existe; que el amor no se encuentra en un supermercado,  sino que se construye, se construye con un montón  de acciones incomprensibles. Se construye con una mezcla de sentimientos que a veces hasta puede lindar con el odio y la estupidez.

Amar no es fácil. El que diga que amar es fácil tal vez nunca lo haya hecho realmente. Amar implica también renunciar a muchas cosas y en ese trance es inevitable herir y terminar herido. Yo no recuerdo exactamente en qué momento empecé a sentir amor. Soy un cabeza dura para las “fechas claves” sino fuera por el Facebook olvidaría seguramente hasta mi propio cumpleaños.

Pero por suerte para amar no son necesarios los números. Tú sabes bien que yo jamás he sido parte de ese clan romántico que cuenta los días de relación como si sufrieran carcelería; yo solo sé que empezó en algún momento y que en este largo camino de aciertos y errores estamos aquí, tercamente juntos, tú soportando mis ronquidos y yo peleando por un poco de frazada por las noches…

Hoy me pasé todo el día pensando en qué podría regalarte por tu cumpleaños y veo que es imposible darte siquiera algo que compense al menos en un 1% todo lo que haz hecho por mí en todos estos años aguantándome: Soportando mi mal genio, mi desorden interminable, mis engreimientos de hijo único, mis metidas de pata y mi egoísmo consumado.

Me he roto la cabeza y no sé que podría darle a la mujer que me ha dado la hija más hermosa del mundo, a la mujer que me hace madurar en una conversación los sábados por la mañana alrededor de un ceviche, la que me rompe los tímpanos escuchando Metálica a todo volumen  y en suma, a la que le da cierto orden a mi anárquica vida.

Se que sin ti mi vida podría continuar, pero sería una vida sin ritmo, una vida aburrida y sin la cual no podría reír en las noches con las lisuras de Cartman, ni con la muerte de Kenny.  Sería todo rituario, pero menos dulce. Como diría Vallejo, sería un mundo a oscuras.

Pero por suerte, hoy sigues  aquí conmigo, cumpliendo un año más y enseñándome cada día que el amor se construye con besos, abrazos y caricias, pero también con baba, ronquidos y pedos.

Porque el amor no es perfecto, pero que mierda se hace el intento….

FELIZ CUMPLEAÑOS AMORE…

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