NI A COCACHOS APRENDÍ (Sobre el elector peruano) (*)

Por Anddy Landacay Hernández
Ni a cocachos aprendí
A quien mi voto entregar
En el proceso electoral
Del país donde nací.
Tener a OLLANTA en segunda
es más que una estupidez
no es la primera vez
que votamos por rabieta…

Yo creo que la respuesta
no se encuentra porque sí
parece que a los peruanos
nos gusta la “mano´ e fierro”,
nos gusta el trato de perro
no me pregunten a mí….

Militar de nacimiento,
etnocacerista elegido
sacaba quince en tortura
y veinte en Fusilamiento.

De la Conducta ni cuento
pues, para colmo de mal
era su voz general
“¡chócala pa MADRE MÍA!”
Dejando SIEMPRE cumplida
su “labor” de militar.

¡Campeona del fujimorismo artero!
¡Reyna del indulto al Fujirata!

¡Maga legislando con faltas

y encima cobrando harto dinero…!

En decencia, Cero.
En honestidad, igual.

Si no me pellizcan, lo admito
debo haber soñado mal.
Con esa dupla mezquina
mejor lanzarse al barranco,
mejor votemos en blanco
o fuguemos a la China.
Y hoy, recordando a Vladimiro

y  a Blanca Nelida Colán

veo que ni Supermán
nos enseñará a elegir correctamente
En fin, es la historia frecuente
del país donde nací…

(*) Esta es una reactualización de la décima que escribí en el 2006. Solo he cambiado a García por Keiko. Una vez más, la historia se repite.

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3 thoughts on “NI A COCACHOS APRENDÍ (Sobre el elector peruano) (*)

  1. LA ESCUELITA

    A cocachos aprendí
    mi labor de colegial
    en el Colegio Fiscal
    del barrio donde nací.

    Tener primaria completa
    era raro en mi niñez
    (nos sentábamos de a tres
    en una sola carpeta).
    Yo creo que la palmeta
    la inventaron para mí,
    de la vez que una rompí
    me apodaron “mano´e fierro”,
    y por ser tan mataperro
    a cocachos aprendí.

    Juguetón de nacimiento,
    por dedicarme al recreo
    sacaba Diez en Aseo
    y Once en Aprovechamiento.
    De la Conducta ni cuento
    pues, para colmo de mal
    era mi voz general
    “¡chócala pa la salida!”
    dejando a veces perdida
    mi labor de colegial.

    ¡Campeón en lingo y bolero!
    ¡Rey del trompo con huaraca!
    ¡Mago haciéndome “la vaca”
    y en bolitas, el primero…!
    En Aritmética, Cero.
    En Geografía, igual.
    Doce en examen oral,
    Trece en examen escrito.
    Si no me “soplan” repito
    en el Colegio Fiscal.

    Con esa nota mezquina
    terminé mi Quinto al tranco,
    tiré el guardapolvo blanco
    (de costalitos de harina).
    Y hoy, parado en una esquina
    lloro el tiempo que perdí:
    los otros niños de allí
    alcanzaron nombre egregio.
    Yo no aproveché el Colegio
    del barrio donde nací…

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