TU ERES MIA, YO SOY TUYO, NO PUEDO VIVIR SIN TI

Por: Anddy Landacay H.

IMG_1138El amor de pareja es sin duda el más complejo, raro, y problemático. Y sin duda, uno de los elementos que lo hacen complicado es que hay un tema corpóreo de por medio. El sentimiento de posesión está instaurado fuertemente en el tema de pareja: “Tu eres mía, yo soy tuyo o viceversa” suelen repetir los amantes.

Cuando iniciamos una relación de pareja, en nuestra concepción tradicional y aunque no lo aceptemos de la boca para afuera, vemos al otro como un elemento u objeto que “nos pertenece” entonces imaginariamente tendemos un cerco alrededor de su existencia. En la actualidad este cerco se hace más latente a través de las redes sociales, la telefonía móvil, etc.

Bajo ésta lógica, es necesario “marcar territorio” y dejar en claro que determinado “espécimen” nos pertenece y que ir más allá implica riesgo, acción y reacción ante cualquier extraño. Los celos juegan un papel importante en éste hecho.

“Si no me cela, no me quiere” he escuchado decir a más de una mujer. Y aunque muchos discursos feministas hacen que se muestren más “progres” de la boca para afuera, en el fondo muchas y muchos no conciben una relación de pareja sin celos de por medio. “Aunque sea un poquito al menos” dicen algunos.

Es verdad que los mensajes y discursos tradicionalistas nos han pasado la factura en nuestra concepción de las relaciones de pareja, nuestra idea del amor eterno, del amor para toda la vida sigue latente en nuestros deseos inconscientes. Por eso funciona el marketing del amor,  por eso funcionan las novelas rosas de los universos de Coelho o de las canciones dulzonas de Arjona.

Pero hay un problema de fondo que se enlaza con ésta realidad y que no le tomamos importancia, pero es un tema muy serio: la dependencia emocional afectiva, el hecho de poner toda el “motor de nuestra vida” en una relación de pareja.

Hace algún tiempo escribí un artículo donde hacía hincapié de las alarmantes cifras de insalubridad mental que existe en  nuestro país:  “Según el Ministerio de Salud: el 30% de la población urbana de Lima sufre algún problema relativo a la salud mental (depresión, ansiedad, adicción a drogas, etc.) y al menos 1 de cada 7 peruanos (3´950 907 personas) tendría algún tipo de discapacidad que dificultaría su desempeño personal, familiar, académico, laboral y/o social según los datos de los ESTUDIOS EPIDEMIOLÓGICOS EN SALUD MENTAL (EESM) que desarrolla el Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi” desde el año 2002.”

Estas cifras son realmente alarmantes y nos lleva a entender por qué muchos se aferran a una relación de pareja para poder encontrar alguna “válvula de escape” a su problema de fondo, otros se refugiarán en el alcohol, las drogas o la religión. El asunto es que todos los casos son bombas de tiempo si no se tratan adecuadamente.

Los casos que vemos a diario en la TV de personas que matan a sus parejas o las desfiguran por celos o porque una de las partes ya no quería continuar la relación son sólo el reflejo de ésta oscura realidad de fondo.

Muchos no quieren ver en su interior porque saben que su interior es una mierda. Muchos no toleran la soledad, porque en soledad uno analiza, reflexiona y empieza a darse cuenta de su propia realidad. Darse cuenta del vacío existencial puede ser algo sumamente terrible y puede derivar en la autodestrucción o el daño a terceros.

Hay muchas cosas que se tienen que trabajar para evitarlo, pero creo que el primero que podemos hacer es entender que debemos trabajar en nuestra autoestima, en nuestro amor propio, en descubrir que la felicidad no nace en otras personas sino en un trabajo de introspección, en descubrir la magia de estar vivos, de la gran oportunidad que es estar en éste mundo y luego, descubriendo esta verdad, compartirla con otra persona que nos acompañe a disfrutarla.

Dejemos de lado el NO PUEDO VIVIR SIN TI para las novelas rosas, y optemos por un: VIVO POR MI, ME AMO MUCHO, AHORA COMPARTAMOS LA FELICIDAD DE CADA UNO.  🙂

  

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One thought on “TU ERES MIA, YO SOY TUYO, NO PUEDO VIVIR SIN TI

  1. Hola amigo Anddy:

    estoy de acuerdo contigo respecto del tema de la dependencia emocional y las estadísticas que mencionas sobre la “Insalubridad mental”; pero ese es un tema que afecta a nuestra sociedad en su conjunto, y por lo tanto también a los matrimonios. Más no es un tema directo y solo para el matrimonio. Por lo tanto paso al aspecto en el que no estoy de acuerdo contigo, o al menos, en el que mi punto de vista es totalmente diferente.

    Terminas afirmando: “VIVO POR MI, ME AMO MUCHO, AHORA COMPARTAMOS LA FELICIDAD DE CADA UNO”.

    Empiezo por decirte que trataré de mencionar lo menos posible a Dios, para que mi opinión no se vea, desde el comienzo, afectada para aquellos, que como tú, no son creyentes.

    El matrimonio Anddy, así como el amor, son principalmente “Un compromiso”, es para siempre, es para toda la vida. No es hasta que me canse, o hasta que yo quiera, o hasta que el cuerpo aguante. Es simplemente “Hasta que la muerte nos separe”. Es por esto que la opción de casarse debe ser una decisión muy bien pensada.

    El matrimonio resuelve el problema de la soledad en el hombre. El hombre no fue creado para estar solo, para eso está la mujer, su ayuda idónea.

    Todo matrimonio pasa obligatoriamente por tres etapas:

    El Enamoramiento, el Desencanto, y el Gozo. Te describo brevemente cada uno de ellos.

    El Enamoramiento, es la etapa en la que nuestra pareja es hermosa, es buena, en resumen, es la persona perfecta. Todo es bonito y hermoso en ella.

    El Desencanto, es por supuesto la etapa en que nos damos cuenta que la persona amada, no es perfecta, que tiene miles de defectos, en la que se nos cae del alto sitial en que lo, o la, hemos puesto.

    El Gozo, es la etapa más importante porque es la etapa en la que ya hemos aceptado a nuestra pareja “Tal y como es”. La etapa del desencanto ha sido superada. Aceptamos a nuestra pareja con todos sus defectos y virtudes, y es la etapa más hermosa porque la podemos disfrutar toda la vida.

    Lo que sucede es que nos quedamos en la primera etapa o en la segunda y renunciamos antes de llegar a aceptar al ser amado “Tal como es”.

    Ahora, con tu permiso, sí voy a hablar del concepto de Dios para el matrimonio, y verás al comienzo algunas cosas raras; pero que después tomarán forma y cuerpo. Y entenderemos cuál es la forma correcta de ver al matrimonio:

    “El hombre es la cabeza de la familia, y la mujer debe estar sometida a él”.

    OHHH dirán muchos machistas o feministas…..

    “Esto funciona a la perfección cuando el hombre está sometido a Dios, y su mujer así lo sabe, y por ello no teme estar sometida a su esposo, porque sabe que será tratada como vaso más frágil, porque la protegerá y proveerá como jefe de familia”.

    Esto demanda un altísimo grado de responsabilidad para el hombre, porque nunca podrá decir, esta mujer que me ha tocado, o esta mujer es una tal por cual, o muchas expresiones similares. Y “No podrá porque es su responsabilidad guiarla y cuidarla, y lo que ve mal en su mujer es el resultado de lo que él ha hecho por ella”.

    Amigo Anddy, me he casado hace un año, después de 20 años de divorciarme. Estuve antes casado 19 años. Te puedo asegurar que si yo hubiese pensado así antes de casarme, no hubiese fracasado en mi primer matrimonio. Y si fallo en este, será porque es ”mi responsabilidad”.

    Solo existe una razón para el divorcio, “La infidelidad”.

    Termino diciendo:

    VIVO PARA DIOS, VIVO PARA MI ESPOSA. DISFRUTARÉ HACIENDO FELIZ A MI ESPOSA. DIOS SE ENCARGA DEL RESTO.

    Un abrazo, Rafael

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