LOS DANZANTES DE TIJERAS NO NECESITAN  RED BULL (ELLOS VUELAN SOLITOS)

Por: Anddy Landacay H.

Traditional Scissor Dancers, Danzantes de Tijeras, perform at Red Bull BC One Latin America Final at Coliseo Miguel Grau del Callao, in Lima, Peru, on Ocotober 30th, 2015. // Nika Kramer/Red Bull Content Pool // P-20151031-00345 // Usage for editorial use only // Please go to www.redbullcontentpool.com for further information. //

Esta semana los ojos del mundo se han puesto sobre los Danzantes de Tijeras gracias a la genial ocurrencia de invitarlos a ser parte de una exhibición en la competencia más grande y prestigiosa de B-Boys en el mundo “RED BULL BC ONE LATIN AMERICA FINAL 2015” realizada la semana pasada en Perú.

Los videos del evento ya tienen miles de reproducciones y lo más paja de todo es que no solo en el extranjero empiezan a descubrir ésta parte importante de la cultura del PERÚ sino, y eso es lo que más me emociona, que lo han descubierto los propios peruanos para los cuales esta danza no era más que una estampa bonita en los comerciales de PROMPERÚ.

Yo no sigo a los Danzaq hace una semana a raíz de éste famoso duelo, sino hace más de 20 años cuando releí La Agonía de Rasu Ñiti de José María Arguedas, la historia que nos muestra la idea de lucha y fuerza inagotable (mágica) que tienen estos artistas, además de la importancia del legado.

1235992
Foto: Red Bull

La Danza de las Tijeras se puede analizar desde muchas aristas y disciplinas. Explicarla solo desde el baile o la exhibición sería bastante pobre y reduccionista.

A pesar de que aún hay debate sobre sus orígenes lo que más está consensuado es su aparición en los tiempos del Taqui Onccoy el movimiento indígena ocurrido en el siglo XVI y que traducido al español sería algo como: “La enfermedad del canto” (aunque yo prefiero “el canto muy triste”) que en términos sencillos buscaba reivindicar el culto a la huacas y a los dioses andinos “aplastados” por la invasión española y su dios cristiano.

Es decir, esta danza nace en un contexto de resistencia cultural-religiosa en el cual todo aquello que no era cristiano era considerado “demoniaco”.

Esta es la clave fundamental que impregna esta danza; porque en esencia su raíz es de competencia, de confrontación, de demostrar que el espíritu tutelar de las montañas, los apus, los huamanis  son fuerzas mucho más poderosas que el endeble dios cristiano que trae pesar, pecados y dolor.

1235994

Los Apus en cambio traen fuerza, ritmo, poder, vida. La fuerza de la naturaleza en esencia está marcada en cada representación, en cada paso el danzaq le dice al mundo cristiano que no hay forma de vencerlos.

Por estas razones aparecen pasos como la pasta o la prueba donde se pone a prueba la resistencia del cuerpo, donde se muestra que no hay dolor, ni aguja que pueda afectarlos o sacarlos de su trance con la naturaleza. Y siempre tocando las tijeras.

Lógicamente para los sacerdotes toda ésta parafernalia de “indios saltando y brincando sin sentir dolor” no podía ser obra sino del demonio, claro, para los evangelizadores todo aquello que no era cristiano era considerado demoniaco.

Pero este estereotipo llega hasta nuestros días y muchos siguen considerando, erróneamente, que los Danzantes de Tijeras hacen “pactos satánicos” o que ésta danza tiene relación con grupos ocultistas. Esto es producto de una visión occidental que no entiende los códigos de las culturas pre-colombinas.

Esto ha invadido incluso el lenguaje con términos como Supay o Saqra que en la visión actual tienen una connotación demoniaca, cuando en su raíz original no tiene nada que ver con la idea de “demonio” que se enseña en el cristianismo. Donde hay una contraposición bueno-malo, cielo-infierno.

Los Danzaq usan estos nombres muchas veces como parte de esta “afrenta” al mundo religioso cristiano, pero en el mundo andino esta contraposición dios-demonio no existe.  Los opuestos se complementan como en el yin-yang oriental. En el mundo andino el hombre no se opone a la naturaleza, es parte integral de ella.

En la actualidad, esta danza fluye con sus representantes en Ayacucho, Apurímac, Huancavelica y Arequipa, y aunque ahora ya tiene un matiz más de exhibición en muchas de sus presentaciones, en el fondo siguen conservando esa esencia de lucha, de Atipanakuy, de reivindicar una cultura, una mística que trasciende el tiempo, que se adapta, que cambia pero para tomar más fuerza, pero que al igual que las tijeras en la mano del danzante, nunca dejará de sonar.

PD: Para más información pueden consultar las publicaciones de: Rodrigo Montoya, Lucy Nuñez, Maria Eugenia Ulfe, Antonio Villegas Falcon, (solo para empezar)

Anuncios
Posted in Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s