CRÓNICAS DESDE LA GULA Y LA BIPOLARIDAD (PARTE 1)

portada.jpgPaso 1: El encuentro.

Es curioso pero me pasé los cinco años de universidad conociendo mucha, mucha gente. Y no es que yo fuera precisamente Roberto Carlos buscando un MILLÓN DE AMIGOS, pero por esas circunstancias de la vida, pude conocer desde el vendedor de empanadas, la tía del play station, el tío de las chelas, profesores, huachimanes y casi toda la gentita de la facultad.

En una época sin Facebook, ni redes virtuales, ir e interactuar era la única forma.  Nunca fui parte de un solo grupo, y  por ello oscilé entre tanto círculo de pastrulos, no obstante con ELLA nunca crucé ni dos palabras. Nada, ni por casualidad, ni por intención ni por joda.

Pero bueno, a estas alturas, ya he aprendido que la vida tiene esos giros pendejos. Como combi dando vueltas de campana en la Av. Evitamiento o el guión de “Fragmentado” o de “X-MEN”. Así de rara es la vida, impredecible y jodidamente paradójica.

Y fue por esas casualidades, que en una reunión de los muchos amigos (borrachos) en común que teníamos, coincidimos, por primera vez. En un mismo espacio-tiempo-histórico.

(Si están esperando una historia romántica, pues se equivocan, mejor vayan a leer “Crepúsculo” o a Coelho).

Aquella reunión fue un loquerío. Con más de 30 grados de temperatura cerca al mar, y a pesar del gusto de ver a amigos después de muchos años, literalmente nos estábamos sancochando (bueno unas partes del cuerpo más que otras). La gente iba llegando de a pocos, unos con más hambre que entusiasmo, pero bueno, las chelas salvadoras siempre sirven como la mejor entrada en medio del sofocón.

Y en medio de ese ambiente veraniego y alcohólico post universitario recordando épocas de indocumentados, meadas en macetas y peras históricas, llegó ELLA. Con esos ojos vivarachos, la sonrisa traviesa y esa personalidad siempre dispuesta a tomarte el pelo. Claro, llegó irradiando todo eso y también, de yapa… con su novio.

Desde luego que el ambiente fue muy festivo, cordial, amical, y ya cuando el calor arreciaba hasta los platos descartables, ante la falta de ventiladores, sirvieron de abanicos.  Chupar, bailar y reír hasta morir es la forma más directa de socializar. Incluso cuando bailas el Alcatraz y te quieren quemar el poto.

Aquella vez fue la primera vez que coincidimos y fue solo eso, una coincidencia. Lo siguiente sería lo que le da paso a toda amistad oficialmente en nuestros tiempos: “agrégame al face´ pe”.

Paso 2: La continuidad Resultado de imagen para conversar por facebook

Después de unos meses tuvimos un segundo reencuentro, pero con menos bríos. Alguien
se olvidó de traer música, parlantes, y gracias a ello tuvimos que escuchar (Ver) videos de Youtube de una TV.  A pesar de que siempre es bonito volver a ver a una tira de borrachos geniales, ese día yo llegué literalmente muerto luego de asistir a una marcha y con el transcurrir de las horas la gente fue fugando….DES  PA  CITO.

¿Qué siguió después? Pues lo de siempre, cada uno siguió con su vida. En algún momento, ELLA y yo con alguna esporádica comunicación vía Facebook (Yo le escribía en verano y ella respondía en Navidad), descubrimos (ta-ta-tán) que trabajábamos relativamente cerca uno del otro.  Y aunque quedamos como 500 veces en ir a comer o tomar un café (que en realidad era una respuesta al paso democrática como cuando el Grinch revisa su agenda) tal encuentro nunca ocurrió.

A final, yo dejé de trabajar en ese lugar y ella también. -¡El Universo!- Diría Coelho. -No carajo la crisis económica y la reducción de personal y por ultimo las ganas de largarse-. ¡Gracias Humala!

Paso 3: El Reencuentro.

baño.jpgMeses después, de puro aburrimiento seguramente y acorde con los tiempos modernos empezamos a charlar un poco más por Facebook y luego clarooooo, por WhatsApp y entonces empezamos a darnos cuenta de un pequeño detalle en común: el amor por el humor bizarro y las conversaciones interminables motivadas por cualquier cosa. Desde por qué la mosca se posa sobre la nariz hasta las acciones dramáticas y profundas de Linda Lovelace en Garganta Profunda y haciendo pausa en el vómito verbal de South Park y Cartman.

Sin temas tabú de por medio, descubrí también que YA NO estaba con su novio. Con mucha pena (es verdad, no se rían carajo) le ofrecí algunos consejos fundamentales para superar el duelo en esas situaciones (claro aconsejar siempre es más fácil) y así empezamos a tomar en serio ese trabajo incesante e interminable que es conocer a una persona. Con todo lo que eso conlleva. ¿Señorita Laura? ¡Qué pasen los desgraciados!

¿Y qué fuimos descubriendo? Lo evidente: Que ambos estamos más rayados que pelota de gato. Y que cuando dijeron aparezcan los ladillas, estábamos ahí en primera fila con nuestra agenda del Grinch. Y así las conversaciones, escrituras, detalles, memes se fueron haciendo constantes como aquella vez que gracias a una de esas enormes divagaciones existenciales me puse a ver “Dulce Venganza 4”  a las 5 am. ¿Las vísceras y sangre también tienen su lado romántico? Claro. Sino por qué  creen que los vampiros están de moda.

Entonces en honor de esas bizarras aficiones y perspectivas, pues llegaba el momento de dejar el Face´ e interactuar face to face…

(Continuará)

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